Ella hace “trompetillas” en el estómago de su hermanita con daño cerebral y provoca un milagro que los médicos no pueden explicar.

Nada es tan traumático como la perspectiva de perder a un hijo, un bebé. Y es que son tan frágiles, tan dependientes de nosotros; cuando el desastre llega puede destruir una familia entera.

En su segundo cumpleaños, la pequeña Poppy Smith sufrió de hipoxia cerebral, que es cuando al cerebro no llega una suficiente cantidad de oxígeno; los doctores le dijeron a la familia que eran muy pocas las posibilidades de que sobreviviera y que, si acaso lograba sobrevivir, sufriría graves problemas de desarrollo cognitivo.

Ella hace “trompetillas” en el estómago de su hermanita con daño cerebral y provoca un milagro que los médicos no pueden explicar.

Ella hace “trompetillas” en el estómago de su hermanita con daño cerebral y provoca un milagro que los médicos no pueden explicar.

Hoy sin embargo, un poco más de dos meses después de aquel pronóstico, ella gateo y parlotea más que nunca dejando a la familia y a los doctores asombrados.

A decir de Stephen Smith, el padre de la pequeña, todo se debe a un momento muy especial entre la pequeña Poppy y su hermana mayor Macy, de doce años de edad:.

“Macey hizo algunas trompetillas en su ombligo y de pronto Poppy comenzó a reir. No podíamos creerlo. Ahora estamos seguros que Poppy caminará y hablará otra vez, ella ha sido una luchadora desde el día en que nació”.

Poppy nació de manera prematura y pasó los primeros tres meses de su vida en cuidados neonatales; sufre de una rara condición llamada Síndrome de Mebius que afecta los músculos faciales y puede causar dificultades en el habla, la alimentación y en otros aspectos.

“Dijeron que tal vez no caminaría ni hablaría, pero comenzó a caminar a los 15 meses de edad, que está dentro del promedio para una bebé prematura. Fue sorprendente verla hacer todas esas cosas. Logramos que dejara el tubo de alimentación para su primer cumpleaños, y durante todo el 2016 ella solo mejoraba día con día”.

Y entonces, en diciembre de 2016, apenas un poco antes de su segundo cumpleaños, la mamá de Poppy la encontró en su habitación con problemas para respirar.

“Podíamos sentir su pulso, pero no respondía. Sabíamos que algo iba terriblemente mal. Podía respirar, pero luchaba con cada bocanada de aire”.

Ya en el hospital los estudios encontraron que sus pulmones estaban llenos de líquido, comenzó a tener convulsiones y contracciones. Un escaner descubrió severo daño cerebral y su estado empeoraba rápidamente, no estaban seguros si lograría sobrevivir.

En navidad, la familia visitó a Poppy en la Unidad de Cuidados Intensivos; fue entonces cuando su hermana mayor decidió soplar en su estómago. De pronto, Poppy rió.

“Fue asombroso. Luego encontramos que no era tan poco común que personas en un estado similar mostraran emociones, pero para nosotros fue como si estuviera respondiendo. Hubo algunos espasmos en sus brazos y piernas. Los doctores dijeron que podrías ser reflejos espinales, pero yo sentía que era mucho más que eso”, recuerda Stephen Smith.

Ahora, nueve semanas después, la pequeña ha vencido una vez más los pronósticos médicos. Su familia está tratando de juntar 12 000 dólares para poder costear dos semanas de terapia en la Unidad de Terapia Cosmosuit en Italia que, ellos esperan, ayudará a Poppy a una más rápida recuperación.

“Aún está un poco temblorosa, pero creo que logrará caminar una vez más, ya ha tenido avances. Ahora sólo queremos juntar el dinero para poder ayudarla y no podemos perder más tiempo”, comenta Stephen.

Poppy ya logró una vez vencer los pronósticos de los médicos, sin duda sus ganas de vivir, el amor y apoyo de sus padres la han llevado adelante de a poco. ¿Alguna vez has visto un pequeño milagro como este antes?

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