UN HOMBRE CIEGO JAMÁS HABÍA VISTO A SU ESPOSA O A SU HIJO PERO AL VERLOS POR PRIMERA VEZ PIERDE LA CABEZA. CREES QUE TE PASARÍA LO MISMO?

Muchos de nosotros vamos por la vida sin darnos cuenta de lo afortunados que somos.

Tener la capacidad de ver los magníficos colores del mundo y a nuestros seres queridos, escuchar una canción que nos pone la carne de gallina, o ver una película que nos hace llorar es algo que muchos dan por sentado. Pero imagina que fueras a perder uno de tus sentidos: ¿cómo sería de diferente tu vida respecto de la que vives hoy?.

UN HOMBRE CIEGO JAMÁS HABÍA VISTO A SU ESPOSA O A SU HIJO PERO AL VERLOS POR PRIMERA VEZ PIERDE LA CABEZA. CREES QUE TE PASARÍA LO MISMO?

UN HOMBRE CIEGO JAMÁS HABÍA VISTO A SU ESPOSA O A SU HIJO PERO AL VERLOS POR PRIMERA VEZ PIERDE LA CABEZA. CREES QUE TE PASARÍA LO MISMO?

En una historia verdaderamente inspiradora, un hombre de Denver que perdió la vista hace 21 años debido al mal de Stargardt —una enfermedad que gradualmente empeora con el tiempo, en ocasiones causando ceguera legal— consiguió una oportunidad fabulosa. Se le ofreció la posibilidad de ver a su esposa y su hijo por primera vez. Este conmovedor episodio fue transmitido por TV, y así gente de todo el mundo pudo ver este mágico momento.

El nombre de ese hombre es Gene, y está casado con una hermosa mujer llamada Joy. La pareja tiene un hijo, un niño llamado Lincoln.

Lamentablemente Gene nunca tuvo la oportunidad de ver al amor de su vida o a su propio hijo… hasta que Joy vio a un invitado del programa de Rachael Ray, que también sufría el mal de Stargardt. La invitada pudo ver a sus seres queridos utilizando un par de gafas electrónicas.

Entonces, Joy desesperadamente intentó ponerse en contacto con el programa, con la esperanza de que su esposo pudiera ir al programa también. Afortunadamente sus oraciones fueron escuchadas y los tres miembros de la familia fueron al programa de Rachael Ray.

En cuanto a llegó al estudio, a Gene le dieron un par de gafas electrónicas. Se las colocó y miró hacia su esposa, y se quedó mirándola fijo durante unos segundos. Luego, abrió su boca y dijo: “Es preciosa”, luego de lo cual un torbellino de emociones comenzó a desbordarlo.

Indudablemente este es un suceso verdaderamente fabuloso, y una forma de darnos cuenta de lo afortunados que somos por las fantásticas cosas que tenemos en nuestra vida.
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